Déficit de zinc: señales en la piel y cómo recuperarlo
Te enseño cómo el zinc puede hacer que tu piel y cuerpo florezcan o se deterioren. Y 6 razones que te ayudarán a entenderlo y evitar el daño o la inflamación. Te contaré también qué fuentes de zinc no son negociables en tu dieta, cuándo tiene sentido tomar un suplemento nutricional de zinc, o si debes aplicar zinc en tu piel o no. Y por qué.
Tu cuerpo necesita oligoelementos (minerales como el cobre, el zinc, el selenio o el manganeso) para mantener su estructura y la función de tus órganos.
El zinc es, con diferencia, el oligoelemento más importante (y abundante) en nuestro cuerpo.

Los órganos que se renuevan de forma constante, como la piel, el intestino y las gónadas (especialmente los testículos) tienen los requerimientos diarios de zinc más elevados. Por tanto, las deficiencias en zinc tienen un impacto no beneficioso sobre estos órganos primero.
¡Y no queremos eso!
Déjame que te cuente cómo relacionarte con el zinc (hay que conocerlo bien primero) para mantener tu cuerpo y piel en plena forma.
¿Por qué es el zinc vital para mantener una vida y apariencia vibrantes?
En primer lugar, nuestro cuerpo no sintetiza zinc ni acumula reservas del mismo. Por eso necesitamos tomarlo diariamente (unos 8-11 mg en el caso de un adulto).
Una vez que se absorbe, la mayoría del zinc va al músculo esquelético (60%), a los huesos (30%), la piel (5%) y a otros sistemas (como el hígado).
Cientos de enzimas (las cuales llevan a cabo las reacciones bioquímicas) necesitan zinc para activarse o funcionar a una velocidad efectiva.
Además, el zinc es un elemento indispensable en la estructura de cientos de proteínas, lo que permite que las últimas ejerzan su función correctamente.

El zinc participa ampliamente en el metabolismo de proteínas, lípidos, hidratos de carbono y ácidos nucleicos (como el ADN). Esa es nuestra esencia, los elementos que constituyen, mantienen y renuevan nuestro hermoso cuerpo.
Las 6 razones fundamentales por las que el zinc te hace vibrar
Estas son 6 funciones centrales del zinc en nuestro cuerpo (y la respuesta a por qué el zinc suele mejorar pieles con problemas o envejecimiento acelerado):
1· El zinc es una parte intrínseca de enzimas o proteínas que permiten:
- la duplicación del ADN (que ocurre cada vez que una de nuestras células se divide);
- y la traducción de nuestros genes en las proteínas que forman nuestras células y tejidos.
El zinc es indispensable para la generación de células y estructuras nuevas.
Por eso, cuando los niveles de zinc son insuficientes, no puedes esperar que la piel se renueve de forma óptima y que por tanto se vea lozana y uniforme.

En otras palabras, unos niveles de zinc adecuados son indispensables para la duplicación, crecimiento y diferenciación celular:
· Por ejemplo, en la epidermis, donde las células vivas situadas más adentro deben dar lugar a nuevas células más jóvenes.
Y además diferenciarse (o convertirse) en las células muertas que emergen en la superficie de la piel y que nos protegen de factores ambientales (como la luz ultravioleta) o la deshidratación.
· Otro buen ejemplo es el cabello. El zinc se une al aminoácido cisteína (el aminoácido insignia de las queratinas, las proteínas que forman los pelos) y ayuda a generar nuevas fibras capilares.
Sin una cantidad de zinc adecuada, el cabello se vuelve quebradizo y pierde brillo.
· Y, mira los testículos, donde la deficiencia de zinc reduce la espermatogénesis y los niveles de testosterona.
Los niveles sub-óptimos de zinc no son buenos para la reproducción.
2· Es imprescindible para la actividad de receptores hormonales.
Por ejemplo, los receptores de estrógenos, que regulan diversos genes y funciones en el cuerpo de mujeres (y hombres), incluyendo el funcionamiento y apariencia de la piel.
También los receptores de glucocorticoides (que canalizan la actividad de hormonas de las glándulas adrenales llamadas glucocorticoides, como el cortisol).
3· Es antioxidante.
Por ejemplo, el zinc forma parte de las metalotioneínas, proteínas que previenen la intoxicación por metales pesados (como el mercurio) y contrarrestan el estrés oxidativo (provocado por radicales libres provenientes de reacciones metabólicas o de la exposición a la radiación solar, por ejemplo). Así además evitan el daño al ADN.
Naturalmente, dichas proteínas son importantes en la piel, el hígado o el riñón donde trabajan constantemente para mantenernos libres de toxinas.
En consecuencia, el zinc previene el envejecimiento celular a cualquier edad.
4· Es anti-inflamatorio.
Entre otras cosas, las deficiencias en zinc hacen que el timo (el órgano donde se generan los linfocitos T) se reduzca o atrofie.
Ello resulta en bajos números de linfocitos T, las células del sistema inmune que mantienen la inflamación a raya y a la vez defienden nuestros órganos (incluyendo la piel) de patógenos o del desarrollo de cáncer.
La falta en zinc supone un estrés para el cuerpo. Solo eso es suficiente para disparar procesos de inflamación no requeridos (y la reducción del timo), en parte debido al mal funcionamiento de los receptores de cortisol cuando hay poco zinc.
De hecho el cortisol es una hormona que controla el estrés, muchos procesos metabólicos, y la actividad del sistema inmune. Si estás pasando una época estresante asegúrate de que tienes el zinc en su sitio (luego te digo cómo).
5· Es anti-microbiano.
El zinc previene infecciones. Y mantiene la piel y otros órganos en un estado de equilibrio, calmado.
Por ejemplo, la deficiencia en zinc altera la función de los macrófagos, que son células del sistema inmune innato y forman parte de la primera línea de defensa de la piel y otros órganos.
De hecho, las personas con deficiencia en zinc son más propensas a las infecciones cutáneas. Algo a tener en cuenta si sabes que la barrera de tu piel tiene cierto grado de fragilidad (por ejemplo, si tienes dermatitis atópica o incluso rosácea o acné).
5· Favorece la curación de heridas.
Esto no es una sorpresa, dado que el zinc es esencial para:
- la duplicación celular y, por tanto, la re-epitelización de la piel (el cierre de las heridas)
- y la actividad del sistema inmune, el cual conduce todo el proceso de curación de heridas (aprende más acerca de esto en mi artículo 5 pasos para prevenir y borrar cicatrices).
Así que, el zinc es imprescindible si tienes la piel herida o quemada.
Como te podrás imaginar, a las personas con deficiencia en zinc les cuesta curar las heridas.
Cómo saber si tengo deficiencia de zinc y qué hacer
Un 30-40% del zinc celular total está en el núcleo, un 50% en el citoplasma, y el resto en la membrana celular.
Es decir, en todos los compartimentos celulares el zinc está unido a macromoléculas (proteínas/enzimas, ADN, ARN…). Básicamente no hay zinc libre.
Lo que significa que los sistemas que regulan la absorción, distribución y excreción de zinc son súper efectivos y nos protegen de la deficiencia o el exceso de zinc en la mayoría de circunstancias.
Existen 4 cosas que pueden causar deficiencia en zinc (cada vez más frecuente, a veces incluso en personas sanas con una dieta variada):
1) Malnutrición
Ten cuidado si llevas una dieta vegana o comes muchos alimentos procesados (¡más sobre eso al final del artículo!).
2) Causas genéticas
Por ejemplo, variantes genéticas específicas de transportadores de zinc.
3) Baja absorción
Por enfermedades, por ejemplo.
4) Incremento de los requerimientos de zinc (por ejemplo, si tienes heridas o quemaduras), o de su excreción.
Sin embargo, el exceso de zinc proveniente de la dieta probablemente no tendrá un efecto negativo sobre tu cuerpo (a no ser que te infles a zinc constantemente).
Por el contrario, los suplementos de zinc sí que pueden tener efectos secundarios no beneficiosos (para empezar nauseas, vómitos, dolores de cabeza o estómago, etc.).
Así que mejor que tomes suplementos nutricionales de zinc solo si tienes una deficiencia en zinc confirmada (en base, por ejemplo, a bajos niveles de la actividad fosfatasa alcalina, una enzima).

Por ejemplo, podrías tener una pérdida de cabello transitoria llamada efluvio telógeno debido a la deficiencia en zinc.
Tu cuerpo tiene cosas más importantes que hacer que producir nuevo cabello y, por tanto, restringe el zinc que normalmente usa para eso cuando no tienes mucho zinc.
En casos así, una vez que los niveles de zinc se restauran, la situación se revierte rápidamente (por ejemplo, recuperarás tu cabello).
Idealmente, tu medico (no tú) debería ser quien te diagnosticara y prescribiera un suplemento de zinc específico para tu caso.
¿Cuáles son los mejores alimentos para mantener niveles óptimos de zinc?
De mayor a menor concentración (a groso modo):
1· Ostras (la mejor fuente nutricional de zinc)
2· Cangrejos
3· Otros moluscos (mejillones, almejas, etc.)
4· Carne
5· Pescado
6· Leche materna
7· Frutos secos (cacahuetes, etc.)
8· Vegetales de hoja verde
9· Legumbres.
Las fuentes vegetales tienen un menor contenido de zinc.
Además, algunos alimentos de origen vegetal (como los cereales, las legumbres o los frutos secos) contienen fitatos, los cuales pueden unirse al zinc y a otros minerales, reduciendo su absorción intestinal.

Debes tener esto en cuenta si sigues una dieta vegana o con pocos alimentos de origen animal (o demasiados cereales, por ejemplo).
Quiero mejorar mi piel: ¿Debo aplicarme zinc?
Si tienes eczema u otras situaciones cutáneas con un componente inflamatorio como rosácea, acné, dermatitis atópica o seborreica (o incluso piel seca o envejecida), sí debes prestar atención al zinc.
Puede que no sea un curatodo, pero definitivamente puede ayudarte.
Te hablaré de todo eso en el próximo blog. ¡Estate al tanto!
También te contaré cómo introduzco el zinc en mi rutina diaria de cuidado de la piel.
Y mis productos con zinc favoritos para calmar y tratar mi piel con rosácea (y tendencia acneica), y mantenerla lozana con el paso del tiempo.
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¡Cuídate y nos vemos a la próxima!
María
Para tu referencia:
The biochemical basis of zinc physiology. BL Vallee, KH Falchuk Physiol Rev 1993; Jan 73 (1): 79-118.
Zinc and zinc transporters in dermatology. Zubaidah Al-Khafaji, Sofia Brito, Bum-Ho Bin M, Int J Mol Sci. 2022; Dec 18; 23 (24): 16165.
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